¿Cuánto dura un ciclo de liofilización?

Al planificar las primeras pruebas de liofilización, surge de forma natural una pregunta práctica: ¿cuánto tiempo habrá que esperar hasta que se puedan sacar los productos del equipo y empaquetarlos? No hay una respuesta única, pero normalmente el ciclo de liofilización dura entre 13 y 35 horas. Los productos con mucho contenido de humedad, cortados en trozos más grandes o de textura densa pueden necesitar incluso más tiempo.

La duración del ciclo no solo depende del producto que elijas. También influyen el tamaño de los trozos, el nivel de llenado del aparato, la temperatura inicial de los alimentos, la cantidad de azúcar y grasa, e incluso la temperatura de la habitación donde está el secador por congelación.

¿Por qué la liofilización tarda más que el secado normal?

En la liofilización, los productos no se limitan a calentarse hasta que se evapora el agua que contienen. Primero, los alimentos se congelan a baja temperatura. A continuación, se crea un vacío en la máquina y el hielo que se ha formado en el producto se elimina poco a poco por sublimación: pasa directamente del estado sólido al gaseoso, sin pasar por el estado líquido.

El proceso se puede dividir en tres etapas principales:

  1. Congelación. El producto tiene que estar completamente congelado, incluso en su parte más gruesa.
  2. Secado principal. En el vacío se elimina la mayor parte de la humedad congelada del producto.
  3. Secado final. Se elimina la humedad restante que se encuentra en las capas más profundas del producto.

No vale la pena apresurarse en la última etapa. Aunque por fuera el trozo parezca seco, por dentro aún puede estar húmedo, y si envuelves un producto así, se acortaría su plazo de consumo.

Duración aproximada del ciclo de vida de distintos productos

Los tiempos que aparecen a continuación son aproximados. Un secador por congelación moderno controla automáticamente el proceso y finaliza el ciclo teniendo en cuenta el estado real de los productos.

 

Grupo de productos Duración aproximada
Dulces para los que hay que seguir una dieta especial entre 2 y 4 horas.
Bayas y frutas jugosas entre 20 y 35 horas.
Verduras cortadas entre las 15:00 y las 30:00 horas.
Platos cocidos y guisos entre 20 y 40 horas.
Carne y platos a base de carne entre las 20:00 y las 35:00 h.
Productos lácteos o huevos entre las 20 y las 35 horas.

 

Por ejemplo, las fresas cortadas en rodajas finas se secan más rápido que las uvas enteras. La piel de estas últimas impide que se elimine la humedad, por lo que se recomienda cortarlas por la mitad o hacerles un agujero. La sopa o la salsa también te llevarán más tiempo que las verduras cocidas cortadas en trocitos pequeños.

¿Qué es lo que suele alargar el ciclo?

Una de las causas más comunes es que la capa de productos sea demasiado gruesa. Si los trozos son de tamaños muy diferentes, los más finos se secarán primero, pero el aparato tendrá que seguir funcionando hasta que se elimine la humedad también de los más gruesos.

El proceso también se alarga por:

  • una cantidad de agua muy grande;
  • bandejas bien llenas;
  • productos con características diferentes en un mismo lote;
  • comida con mucho azúcar o grasa;
  • productos calientes que no se hayan congelado previamente;
  • temperatura demasiado alta en la habitación y ventilación insuficiente.

La grasa no se elimina por sí sola con la liofilización, por lo que los platos muy grasos no solo pueden tardar más en secarse, sino que también pueden ser menos adecuados para un almacenamiento prolongado.

¿Cómo acortar el ciclo sin perder calidad?

La solución más sencilla es congelar los productos con antelación. Las bandejas preparadas se pueden guardar en el congelador y meterlas en el secador por congelación cuando ya estén completamente congeladas. Así, el aparato tiene menos trabajo en la fase inicial.

Vale la pena cortar los alimentos en trozos del mismo tamaño y colocarlos en una sola capa. Dejar un pequeño espacio entre ellos ayuda a que el proceso sea más uniforme. Es mejor no verter los platos líquidos hasta el borde de la bandeja, y los alimentos muy acuosos hay que repartirlos en una capa más fina.

El secador por frío también necesita un entorno adecuado. El aire debe circular libremente alrededor del aparato y la habitación no debe calentarse en exceso. El mantenimiento regular de la bomba de vacío y la limpieza de las piezas del aparato ayudan a mantener un funcionamiento estable.

¿Cómo puedes comprobar si los productos se han secado del todo?

Cuando termine el ciclo, no compruebes el trozo más ligero, sino el más grueso. Al partirlo, el interior tiene que estar completamente seco, quebradizo y sin estar frío. Si el centro está frío, blando o más oscuro, puede significar que aún queda hielo o humedad en el producto. En caso de duda, lo mejor es añadir un poco más de tiempo de secado. Unas horas más suelen ser una opción más segura que empaquetar el producto antes de tiempo. Vale la pena comprobar varios trozos de diferentes bandejas, ya que la temperatura y la velocidad de secado dentro del equipo pueden variar ligeramente.

El final del ciclo… pero aún no es la última obra

Los productos secos deben envasarse SIN DEMORA, ya que absorben rápidamente la humedad del aire. Para un almacenamiento más prolongado, lo mejor son los envases herméticos o los tarros de cristal, junto con absorbentes de oxígeno. Es recomendable anotar en el envase el nombre del producto y la fecha de liofilización.

Si quieres planificar mejor el trabajo, anota la composición de cada lote, el peso de los productos, el grosor de las porciones y la duración del ciclo. En tan solo unas cuantas pruebas, ya tendrás tu propia tabla práctica, adaptada a los productos que liofilizas con más frecuencia.

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